La mejor estrategia ambiental no es el Reciclaje

octubre 29, 2021 Artículos, Post

La mejor estrategia ambiental no es el Reciclaje

Con demasiada frecuencia escucho aseveraciones del tipo “tenemos que reciclar para salvar este planeta” o “hay que reciclar para asegurar el futuro de la humanidad”. Debo confesar que hasta hace poco tiempo pensaba lo mismo y me desvivía haciendo ecoladrillos y ecobotellas. También separaba y llevaba papeles, cartones, plásticos, vidrios y metales a los puntos de reciclaje. Estaba convencida que estaba haciendo mi aporte a las generaciones futuras y las no tan futuras.

Sin embargo, a medida que he ido aprendiendo más acerca de Economía Circular he tomado conciencia que el reciclaje dista mucho de ser la solución. Efectivamente es una parte, pero pequeña, muy pequeña. Por lo mismo, debiera considerarse como última instancia, cuando ya no hay más opciones.

En un artículo anterior utilicé el cultivo de margaritas azules para ejemplificar cómo se puede circularizar un negocio. Hoy me sirvo de estas mismas flores hipotéticas para mostrar por qué el reciclaje no es la salvación en lo absoluto.

Te puede interesar leer mi anterior artículo:

Cómo convierto mi modelo de negocio en circular

Pues bien, las margaritas van viento en popa, negocio “redondo” económica, social y medioambientalmente hablando… eso creíamos.

Para el cultivo es necesario utilizar fertilizantes. La agrónoma a cargo, luego de investigar la oferta disponible en el mercado, identificó cuatro alternativas para hacer crecer nuestras margaritas azules. Todas son productos orgánicos y amigables con el medioambiente. Sin embargo, difieren en el tipo de envase.

Alternativa 1: Envases de plástico virgen y no reciclables.

Estos envases, hechos de material virgen y no reciclable, se desechan una vez utilizado su contenido. Lo más probable es que terminen en un vertedero o sean incinerados.

  1. Para elaborar cada contenedor de plástico se precisa extraer petróleo (entre el 5% y el 7% de la producción mundial de petróleo se utiliza en la fabricación de plásticos), siendo necesarios 2 kg de este combustible fósil para generar 1 kg de plástico[1].
  2. En la producción de 1 kilo de plástico se emiten 3.500 kg de CO2[2].
  3. Por cada kilo de plástico producido se utilizan cerca de 185 lts de agua[3]. Este número cobra relevancia si tomamos en cuenta que se trata de un recurso escaso: alrededor del 0.01% del agua de la tierra es potable. A consecuencia de la contaminación, este recurso será cada vez más escaso. De hecho, ONU Hábitat estima que para el año 2050 el 52% de la población mundial experimentará una severa escasez de agua[4].
  4. Se requiere del uso de energía, ya sea que provengan de combustibles fósiles o de fuentes renovables. La principal fuente de energía para procesar plásticos es la energía eléctrica y, para que podamos dimensionar la intensidad de su uso, consideremos que representa entre el 4% y el 10 % de los costos operacionales de una planta de transformación[5].
  5. Una vez en el vertedero, dependiendo del tipo de plástico de que se trate, la degradación de los contenedores podría tomar entre 100 y 1000 años[6].

Esta alternativa no resulta atractiva. Veamos otra opción.


[1] Plásticos en la agricultura: beneficio y costo ambiental: Una Revisión

[2] “How bad are bananas”, Bill Bryson

[3] https://www.ciperchile.cl/2021/03/26/plastico-por-que-no-podemos-deshacernos-de-el-pero-tenemos-que-hacerlo/

[4] ONU-Habitat – Comprender las dimensiones del problema del agua (onuhabitat.org.mx)

[5] Naranjo, 2012

[6] Ministerio del Ambiente, Perú

Alternativa 2: Envases de plástico reciclables.

Usar fertilizantes envasados en contenedores hechos de plástico reciclable. Ya me siento mejor, los envases serán debidamente recolectados y llevados a reciclar en lugar de terminar en un vertedero. Maravilloso… ¿o no?

  1. Si bien se requiere menor cantidad de agua que en el caso anterior (el ahorro es de 0,03 litros por cada kg de plástico reciclado), de todos modos, se consume este vital y cada vez más escaso elemento[1].
  2. Este proceso requiere del uso de energías, aunque en menor cuantía que en la producción de plásticos desde cero, pudiendo ahorrarse un 84% de la misma[2].
  3. Se genera CO2. La buena noticia es que la huella de carbono del plástico reciclado es menor que la del plástico virgen, disminuyendo de 3.500 kg de CO2 por cada kg de plástico a 1.700 kg de CO2[3].

El problema radica en que, el proceso de transformación del plástico para convertirlo en un nuevo material (reciclaje) implica la pérdida de propiedades, por lo que no podrá ser reciclado infinitamente, sino que unas 5 o 7 veces[4]. Entonces, después de consumir recursos naturales y energía para transformarlo una y otra vez, el envase terminará de todas formas en el vertedero o incinerador. La utilización de plástico reciclado sólo pospone la disposición final de éste.

A primera vista, parecía buena opción, pero definitivamente no lo es.


[1] https://www.ecoembes.com/es/planeta-recicla/blog/reciclar-tambien-ahorra-agua

[2] Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente de España y Bureau of international Recycling

[3] “How bad are bananas”, Bill Bryson

[4] Plásticos en la agricultura: beneficio y costo ambiental: Una Revisión

Alternativa 3: Envases de plástico reciclado.

Al igual que la alternativa anterior, la producción de estos envases tiene una menor huella de carbono y, al tratarse de materias recicladas, también se genera menos residuos.

Sin embargo, seguimos sin cortar la producción constante de basura que se incinera o termina en vertederos.

¿Existirá alguna manera de evitar el uso constante de plásticos de un solo uso?

Alternativa 4: Productos comprados a granel.

¡Ahora sí nos vamos entendiendo! Esta opción también deja una huella de carbono, pero significativamente menor a cualquiera de las opciones anteriores.

La huella de carbono se deriva de la producción de los contenedores que utilizaremos una y otra vez, pero estará aminorada por la duración de dichos contenedores.

Para confirmar que esta última alternativa es la mejor, comparemos la huella de carbono de las cuatro alternativas. Si suponemos que cada envase dura 5 años y que consumimos 10 kg mensuales de envases, entonces tenemos:

Tabla n°1: Emisiones de CO2 según tipo de envase

Fuente: elaboración propia con datos del libro “How bad are bananas”, de Billy Bryson
¿Ven? Significativamente menor. Ahora imaginen esos números en toneladas y toneladas de plástico.

Es importante aclarar que este ejemplo se ha hecho de forma muy simple, sin considerar aspectos de gran relevancia como la logística, por ejemplo.

Sin embargo, quiero destacar el impacto que tienen sobre el medioambiente y nuestras vidas, cada una de las decisiones que tomamos, ya sea como consumidoras o como empresas.

El reciclaje frecuentemente es visto como LA estrategia para disminuir la contaminación y la extracción indiscriminada de recursos. Sin embargo, desde mi perspectiva, más que la solución es parte del problema, pues al hacer elecciones de compra, muchas veces nos sentimos conformes si escogemos un envase reciclable. Sin embargo, existen otras alternativas más realmente sostenibles. Debemos, quizás, salir de nuestra comodidad e ir a buscarlas.

¿Quieres tomar acción con tu Empresa?

En Aporto te invitamos a trabajar en conjunto para alcanzar una Economía Sustentable y Circular, que nos permita avanzar en responder nuestras necesidades sin interponernos en el desarrollo de nuestras futuras generaciones.

Escrito por:

Camila Carrasco Ruiz

Ingeniera Comercial, Socia Fundadora Aporto Consultoría

Recibe los mejores artículos de Economía Circular en tu email cada semana.

Descarga nuestro Brochure

Ingresa un e-mail para enviar nuestro Brochure adjunto a tu Correo Electrónico.